sábado, 8 de diciembre de 2018

Introducción a los laxantes

¿En qué consiste el estreñimiento?


El estreñimiento consiste en una alteración en la evacuación de las heces caracterizada por una dificultad en su expulsión, poca frecuencia, molestia, hinchazón, heces duras y pobres en agua ya que estuvieron mucho tiempo retenidas en el intestino grueso donde se produjo una absorción de agua. 


¿A qué se debe?


La mayor parte de las veces, la aparición del estreñimiento viene desencadenada por alteraciones en la alimentación o por sedentarismo. Siendo, en muchos casos, una vida activa con una práctica de ejercicio diario, beber más agua y una dieta equilibrada y rica en fibra, la solución a este problema.

De todas formas, existen patologías digestivas o fármacos que como efecto secundario también pueden provocar esta alteración. 




Tratamiento


Como se dijo anteriormente, muchas veces, la solución está 
en el estilo de vida o en el reajuste de medicación. Si esto no se soluciona tomando estas medidas habrá que recurrir a los laxantes.

Los laxantes constituyen el tratamiento del estreñimiento para conseguir un buen tránsito intestinal. Estos únicamente se utilizarán cuando sea realmente necesario ya que pueden provocar la pérdida de la contractilidad normal (peristaltismo) del colon en ausencia de fármaco. 



Más información disponible en:
http://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-laxantes-13064573

INSULINA

Necesidad de insulina.

Con la mayor parte de las ingestas que realizamos, añadimos grandes cantidades de hidratos de carbono en nuestra dieta. Su incorporación al organismo es muy importante, ya que todas las células de nuestro cuerpo requieren glucosa para obtener energía y muchas de las estructuras que constituyen nuestro cuerpo son dependientes de glucosa (sistema nervioso, riñones, eritrocitos o los testículos en el caso de los varones), por lo tanto, no podrían vivir sin ella.

La insulina es una hormona que se encarga de captar las moléculas de glucosa de la sangre e introducirlas al interior de las células para poder obtener energía en forma de ATP. 

Con cada ingesta, el valor de glucosa en sangre aumenta, por lo tanto, el páncreas al detectar este incremento, segrega insulina a la sangre.
Igualmente, el páncreas está todo el día en continuo funcionamiento produciendo pequeñas cantidades de insulina que hacen posible que la glucosa en sangre se incorpore a las células para la obtención de la energía necesaria para el organismo.




Insulina como fármaco

En una persona diabética esta hormona no es segregada por el páncreas de forma natural por lo que ésta debe ser administrada artificialmente como un fármaco mediante:
  • Bomba de insulina: dispositivo electrónico que administra continuamente pequeñas dosis de insulina. Este dispositivo nos permite variar las dosis a administrada de insulina para tratar hipo e hiperglucemias como en el caso de las comidas una vez monitorizada la glucemia capilar.
  • Inyección de insulina mediante un bolígrafo de insulina. Luego de monitorizar la glucemia capilar mediante el glucómetro en caso de valores de glucosa alterados.




Esta administración permitirá la obtención de energía para el correcto funcionamiento del organismo.


Más información disponible en: 

MORFINA

La morfina, como vimos en una publicación anterior, pertenece al grupo farmacológico de los analgésicos opiáceos agonistas puros.
Se trata de un fármaco adictivo que debe estar bien controlado y, para su administración debe ser pautado estrictamente por el médico. Una dosis inadecuada puede ser letal.


Tras la administración, se combina  con los receptores opiáceos del cerebro y provoca un bloqueo de los estímulos dolorosos (total o parcial). Su consumo está indicado para tratar el dolor en pacientes postoperatorios, dolor crónico intenso inmune a otros analgésicos, dolor oncológico, dolor agudo transitorio o dolor asociado a infarto de miocardio.

La pauta del mismo debe ser individualizada ya que la biodisponibilidad del mismo en el organismo varía según la persona, por lo que cambiará la dosis a administrar. 
Luego de la administración, la morfina se distribuye por el organismo, repartiéndose en distintos tejidos con un volumen variable (entre 1,5 y 4,7 l/kg). 
Suelen encontrarse volúmenes altos de morfina en el hígado y en el riñón y es escasa su presencia en el SNC ya que es uno de los opioides más hidrofílicos y no se detectan altas concentraciones en el líquido cefalorraquídeo (LCR).

Habrá que tener en cuenta la duración del efecto y las condiciones del paciente á la hora de decidir la vía de administración y la dosis. 
Vías de administración pueden ser:
  • Vía oral como solución oral, comprimidos y cápsulas retard.
  • Vía parenteral por vía subcutánea, intravenosa, intramuscular, epidural e intratecal.
La morfina se trata de un fármaco muy adictivo por lo que puede llevar a su dependencia y tolerancia. Además, puede provocar efectos secundarios muy importantes como: la depresión respiratoria, sedación, estreñimiento, náuseas y vómitos, ansiedad, sudoración, cambios de humor, euforia, alucinaciones, confusión, mareos, etc. 
Por ello, siempre que sea necesario su consumo debe ser bajo prescripción médica y debe controlarse y ser reevaluada continuamente la dosis y los efectos que presenta el paciente.



Más información del fármaco en:
https://www.ministeriodesalud.go.cr/empresas/bioequivalencia/protocolos_psicotropicos_estupefacientes/protocolos/protocolo_morfina.pdf
http://www.catedradeldolor.com/PDFs/Cursos/Tema%207.pdf

Para saber sobre la historia del fármaco visita:
https://www.webconsultas.com/curiosidades/origen-de-la-morfina-130

viernes, 7 de diciembre de 2018

Analgésicos opiáceos

La analgesia consiste en la desaparición total o parcial del dolor, por ello, muchas enfermedades conllevan al consumo de fármacos analgésicos.

Además, hoy en día existen los analgésicos opioides. Estos son fármacos con propiedades analgésicas muy potentes por su contenido en opio (droga analgésica y narcótica) cuyo efecto analgésico se produce, fundamentalmente, a nivel del Sistema Nervioso Central. Estos, tienen el riesgo de ser adictivos, por ello, su uso se ve restringido a tratamientos de corta duración, en casos de dolores muy agudos o para aliviar el dolor en pacientes terminales.


Como vimos, su función principal es analgésica (reducción del dolor), pero además, pueden tener otros usos como la sedación y supresión de la respiración autónoma en el tratamiento de los pacientes sometidos a ventilación mecánica en las unidades de cuidados intensivos.

Los analgésicos opioides pueden tener origen natural o sintética. Un ejemplo de origen natural es la Morfina, no obstante, un ejemplo de origen sintético es el Fentanilo o la Metadona. 
Además, podemos llevar a cabo una clasificación de estos fármacos, atendiendo a la afinidad del opiáceo con el receptor al tipo de acción que tienen estos analgésicos entre ellos:
  • Agonistas puros. Presentan propiedades altamente adictivas. Son: La Morfina, Fentanilo, Metadona,...
  • Agonistas parciales: Buprenorfina
  • Agonistas-Antagonistas: Pentazocina, Nalorfina,...
  • Antagonistas puros. No tienen actividad farmacológica propia pero son capaces de antagonizar los efectos de los demás. Son: Naloxona, Naltrexona,...
La presentación de estos fármacos puede ser en diversas formas:

  • En forma de parches transdérmicos (Fentanilo)





  • Comprimidos sublinguales de acción inmediata





Algunos posibles efectos secundarios que estos fármacos pueden producir son el deterioro de las funciones cognitivas, efectos a nivel cardiovascular, , farmacodependencia, depresión respiratoria, depresión del sistema inmune, estreñimiento, etc.


Para mayor profundización consulta:

http://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-analgesicos-opiaceos-X0213932412941155
http://www.catedradeldolor.com/PDFs/Cursos/Tema%207.pdf

jueves, 6 de diciembre de 2018

ANTIHISTAMÍNICOS


Los antihistamínicos son aquellos fármacos que tratan los síntomas de las alergias. Entre estos se encuentran la congestión e irritación nasal, picor, estornudos, secreción nasal y ocular… Una alergia se trata de una respuesta inmunológica o una reacción a sustancias, alérgenos, de manera que se produce la liberación de histaminas, que son mediadores químicos. Los antihistamínicos se encargan de bloquear el efecto de las histaminas.

















La histamina actúa produciendo una gran variedad de respuestas fisiológicas, pero en el caso de las reacciones alérgicas, produce la dilatación de los vasos sanguíneos y provoca edema por extravasación de líquidos y proteínas plasmáticas. Existen tres tipos de receptores para la histamina: H1, H2 y H3.

-Receptores H1: Su estimulación sensitiva nerviosa produce contracción en la musculatura lisa de las vías respiratorias y tracto gastrointestinal, causando además, prurito, dolor y estornudos. También produce vasodilatación, aumento de la permeabilidad capilar, hipotensión y formación de edema.

-Receptores H2: Su estimulación produce la secreción de ácido clorhídrico y pepsina. También producen relajación. Se hallan principalmente en la mucosa gástrica, el útero y el cerebro.

-Receptores H3: Su estimulación produce reducción en la liberación de neurotransmisores, incluso la propia histamina. Se hallan especialmente y en pequeña proporción en tejidos periféricos.

Los antagonistas del receptor H1 son el grupo de antihistamínicos más utilizados del mundo. Se pueden clasificar dos tipos en función de sus propiedades farmacológicas: los antihistamínicos H1 de primera generación o clásicos y los antihistamínicos H1 de segunda generación. Estos se diferencian sobre todo en que los primeros tienen efectos sedantes a diferencia de los segundos.

La toma de antihistamínicos orales puede hacerse sin receta médica y existe una gran variedad de casas comerciales. Hay que tener precaución y saber que deben tomarse una vez al día justo en el momento antes de la exposición a posibles alérgenos y prestar atención a sus efectos secundarios y no mezclarlos con otras sustancias nocivas como el alcohol.

Para más información: 
http://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-antihistaminicos-h1-13073277

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Adrenalina

A continuación, voy a hablar de la epinefrina, también conocida como adrenalina, que es una hormona y un neurotransmisor producida por las glándulas suprarrenales que como medicamento se utiliza para el tratamiento de la parada cardiorespiratoria, la anafilaxia, la septicemia y hemorragias superficiales abundantes.
Este fármaco se utiliza para aumentar el latido cardíaco, ya que es caracterizada por su poder vasoconstrictor, y también incrementa la frecuencia cardíaca. Asimismo, tiene una acción broncodilatadora e hiperglucemiante.
Por todo esto, la epinefrina es un fármaco esencial en numerosas emergencias médicas, especialmente si requieren realizar maniobras de resucitación cardiopulmonar:
  • Paro cardiaco: Se puede producir por un infarto de miocardio.
  • Colapso circulatorio agudo: Cuando se produce la pérdida brusca de la circulación sanguínea eficaz a causa de una bradicardia (arritmia en la que se reduce significativamente el ritmo cardiaco), una disminución brusca del tono de los vasos sanguíneos o una pérdida abundante de sangre.
  • Anafilaxia: Cuando se produce una reacción alérgica grave que deriva en un shock anafiláctico.
  • Hipoglucemia por shock insulínico: En este caso la epinefrina ha sido sustituida por la dextrosa, que tiene una acción más específica.
  • Anestesia local: La epinefrina en ocasiones se añade a algunos anestésicos locales como la lidocaína, ya que su acción vasoconstrictora permite ralentizar la absorción del anestésico y, por tanto, prolongar la duración de la anestesia.
En cuanto a los efectos secundarios, este medicamento puede causar vasoconstricción periférica, hipertensión, hemorragia cerebral, edema pulmonar, taquicardia, bradicardia refleja, arritmia cardiaca, angina de pecho y palpitaciones.
En raras ocasiones se presenta mareo, anorexia, náuseas y vómitos.
Es importante saber que la epinefrina no se debe administrar en caso de alergia, en pacientes con insuficiencia cardiaca, ateroesclerosis cerebral, glaucoma de ángulo cerrado (se produce en aquellos ojos en los que la salida del humor acuoso, el líquido que produce el ojo, está comprometida al obstruir el iris el ángulo camerular) o feocromocitoma (tumor raro que suele comenzar en las células de una de las glándulas suprarrenales).

Fluconazol se relaciona con el riesgo de pérdida del embarazo

El fluconazol es un antifúngico usado en infecciones vaginales con hongos. Según un estudio hecho en mujeres embarazadas en Dinamarca, se ha demostrado que este medicamento tiene un alto riesgo de pérdida de embarazo.

De las 3.300 mujeres que tomaron fluconazol en el segundo semestre del embarazo, 147 tuvieron un aborto espontáneo, en comparación con las 563 pérdidas del embarazo entre más de 13000 mujeres que no tomaron fármaco.

Pero este estudio no puede demostrar que el fluconazol provoque abortos espontáneos. La investigadora líder añadió que es necesario la existencia de más datos sobre la asociación entre el fluconazol y el riesgo de perder el embarazo. Además, el fármaco se debe recetar con precaución en mujeres gestantes.

Los investigadores también observaron la asociación entre este medicamento y los mortinatos (feto nacido muerto). El estudio demostró que no existe incrementó en el riesgo de tener un mortinato.

Entre más de 5300 mujeres que tomaron fluconazol entre el primer trimestre y el parto, 21 de ellas tuvieron un mortinato, en comparación con los 77 mortinatos entre las 21500 mujeres que no tomaron el fármaco.

                                              Resultado de imagen de fluconazol crema
Más información aquí: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=88341

Oxitocina

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